Es sólo el pie. Digamos, esa partecita olvidada de nuestro cuerpo que permanece escondida detrás de unas zapatillas incómodas todo el tiempo. Un pie que otras veces anda sucio, descuidado, pero conectado con la tierra. Una porción ínfima, aunque porqué no decirlo, fundamental de este cuerpo. Y decirte que era todo lo que existió en esas 6 de la mañana de música y cuerpos cansados. Resulta que mi pie izquierdo vino a ser una ventanita para imaginarme tu mundo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario