Mis pies

A veces llego tarde, y la cama me sienta demasiado grande. Me parece que alguien debería cuidar mis pies, mis ventanitas al alma. Me acurruco como si aún no hubiera empezado a ser, y cierro los ojos fuerte, para poder dormir. Y veo mis piececitos, sucios de recorrer la tierra seca y sentirla cerca, lastimados de andar, de tropezar y de seguir. Me río antes de empezar a soñar, pienso en todos los papelitos que mis bolsillos guardan para no ensuciar las calles, en las naranjas que mi mochila lleva, en contar hasta diez después de cada relámpago para no temer al trueno, en como me tapo los ojos cuando va a pasar algo malo, en todos los recuerdos que los perfumes y los sonidos viejos encierran
Y así, transformada la soledad en cantos de pajaritos por la mañana, me dejo llevar un poquito mas allá, al costadito del camino-vida para descansar del sol de hoy.

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