A los gritos

Me paro al frente de la multitud, y con la frente bien alta me pongo a gritar.
A gritar las pequeñas cosas.
A llorar la toalla mojada sobre la cama, el cepillo de dientes caído.
A renegar de los platos sin lavar y la ropa desordenada.
A lamentar las soledades y las largas esperas.
A confesar el sentimiento desolado
Inútil y desarmado.

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