Cuando te despertas

Hoy te despertás, me mirás. Tratas de mirarme en realidad, pero un ojo se te cierra. Creo que es el izquierdo. Haces un esfuerzo gigante pero esos ojos de aceituna te hacen renegar.
Anoche habrás dicho algunas palabras indescifrables y hoy ya tenés que estar en el mundo de nuevo. Así como ayer subimos las escaleras y te esperé para que me empujes, hoy descendemos.
Yo creo que vos a veces no entendes, ¿porqué decís cosas tan inoportunas? Y te parece que es mejor que yo deje de pensar que son inoportunas en vez de dejar de decirlas.
El tiempo te atormenta, te atormenta el deber, y el tener. Pero tengo la esperanza de que en algunos momentos eso se disipa. Justo antes de dormir, con un beso en la frente y los pies escondiditos. Justo después de hacer el amor, con mimos que hacen caminos en tu cuerpo y se aprenden tu piel de memoria.
Te regalo mi perfume, si te parece que mi piel sabe así. La tuya es deliciosa sin condimentar. Es deliciosa tu voz en mi oído y tu cuerpo adueñándose del mío.
Y cuando pasemos por algún lugar, le diremos adiós, saludando con nuestras manos, a algún desconocido, o quizás a nadie, solo por divertirnos.
Siempre tengo el oído atento para saber cuándo llegas. No tengas miedo por eso, que de esperarte seguro que te habré de esperar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario